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La magia gitana y los cuatro mandamientos
Así como hay leyes para todo, así como las religiones tienen sus reglas, como la misma biblia nos da los diez mandamientos a seguir, también la magia en todas sus ramas posee leyes, mandatos sagrados y mandamientos a quienes les practican o le realizan
Aquí, los cuatro mandamientos que posee la magia gitana.
La cultura gitana ha sido relacionada durante siglos con miles de rituales y cultos esotéricos. Algunos perdieron vigencia pero otros se conservan en la actualidad, con el mismo poder que desde siglo posee esta magia.
Un poco de historia nos dice que se piensa que fueron los zíngaros los que se convirtieron en soteristas expertos en Egipto, y que en este lugar permanecieron prisioneros o cautivos durante 4 siglos, antes de la era cristiana.
La magia gitana tiene sus más preciados talentos de en la adivinación del futuro, también las maldiciones, los trabajos para el amor, los conjuros y los sortilegios forman parte de los conocimientos que mantuvieron en secreto durante generaciones y generaciones.
Tanto es así que las gitanas y quienes les pracitcan sostienen que el poder de la auténtica magia reside en respetar 4 leyes básicas, sin violarlas jamás. Estos principios deberán de tomarlos en cuenta todos aquellos que quieran practicar la magia gitana, ya que al fallar en uno solo no obtendría resultado alguno.
Los mandamientos gitanos
1. La fuerza del deseo
La primera ley sostiene que lo mas importante para lograr un resultado favorable es el deseo. Pues cuanto mas intenso sea nuestro deseo, mas seguro será el efecto del hechizo.
2. Intensa concentración
La segunda ley consiste en concentrarse intensamente cuando se lleva a cabo un ritual. Nada ni nadie debe distraer al mago, y si el hechicero se distrae, deberá pedir perdón a los espíritus y comenzar desde el principio.
3. Infinita paciencia
La tercera ley recomienda tener paciencia, pues en el mundo material cualquier deseo que se siembra debe crecer poco a poco, como una planta
4. Actuar en secreto
La ultima ley, y tal vez la más importante, afirma que siempre se debe mantener el secreto. Jamás se debe decir que estamos haciendo ni cual es nuestro propósito. Esto es fundamental, pues quien habla de su deseo únicamente logra que el mismo se debilite, hasta morir.
Una recopilación de los más efectivos hechizos y rituales
Para el amor, el dinero, la fortuna, la salud, la suerte, entre otras; para que logre alcanzar tus sueños más deseados
Son recetas inmejorables para todos los temas relacionados con el amor, el trabajo, la suerte, la economía y mucho más, pero recuerda que si no la haces con fe, no conseguirás resultados positivos. Ten confianza en lo que haces.
Consejos importantes para que no fallen los rituales
A la hora de realizar estas recetas mágicas debes tener en cuenta ciertas consideraciones básicas, pero no por ello insignificantes:
Para encender las velas o los inciensos utiliza siempre cerillas de madera y nunca un mechero de gas o de gasolina, pues harán inservibles los rituales.
Procura utilizar siempre los ingredientes (velas, estampitas, aceites, etc.) indicados en las “recetas” y nunca otros aunque sean parecidos, pues dependiendo de ellos el ritual tendrá unos resultados u otros.
Cumple a rajatabla las indicaciones sobre horarios, días o fases lunares en los que hay que llevar a cabo las recetas.
El factor tiempo es vital a la hora de convertir en mágico el ritual.
Procura realizar los rituales siempre solo o, en su defecto, con personas de total confianza.
Cada vez que decidas hacer un ritual, concéntrate en él y sólo en él. Tómatelo en serio y nunca a juego.
Si el ritual da resultados positivos no olvides nunca darle las gracias al santo o dios que ha intercedido por ti.
Wicca: Herramientas Mágicas (segunda parte)
Evidentemente el incienso sea en polvo, cono o varita hemos de colocarlo en algun lugar al que llamamos inciensario. En el puede quemarlo (si usas incienso en polvo o grano) con carboncillos.
Se usa para preparar (purificar) el área de trabajo en donde se va a realizar el ritual, el incienso también es usado para meditar ya que tiene la peculiaridad de dirigir la conciencia hacia el plano espiritual.
Naturalmente además se queman hierbas o inciensos en honor a la Diosa y al Dios. También lo utilizamos en los hechizos. (si necesitamos quemar algunas hierbas especificas para los mismos).
Cómo hacerla vos:
Cualquier cosa resistente al fuego….un cenicero profundo, una concha de mar grande, un bol de cerámica. Ojo, pone algo debajo porque sino se quema lo de abajo!
Bol de sal y Bol de Agua
Representa al elemento tierra y al agua; es utilizado para la mezcla de la Sal y el Agua, ya que forma un líquido purificador con el cual se traza el círculo.
Cómo hacerla:
Use un bolcito, tacita o pequeño recipiente para que la contenga.
Otras herramientas y accesorios que hay que tener en cuenta:
La velas del Altar
Velas de los Atalayas o Guardianes:
Estas representan a los Atalayas y Guardianes de los Elementos.
La roja representa al Norte/Fuego, la amarilla al Este/Aire, la verde al Sur/Tierra y la azul al Oeste/Agua.
Estas se van encendiendo a medida que llamanos a los Guardianes una vez trazado el Círculos las vamos apagando cuando los despedimos poco antes de abrir el Circulo.
Velas del Dios y la Diosa:
Representan a la Diosa y al Dios. Las encendemos cuando los invitamos a nuestro Círculo. Y las apagamos cuando finalizamos, antes de despedir a los Atalayas.
Vela de altar:
Suele ser roja o blanca.
Otras velas
Podes tener un pequeño stock de velas de colores que los utilizaras para honrar algún Dios o para un hechizo.
Imagen de Dios y la Diosa
Representan a los Dioses…podes usar unas piedras para representarlos, o unas estatuillas hechas con tus manos, unos dibujos, piedras, cuadritos.
Lo importante que para vos representen al Señor y la Señora.
Las piedras
Ellas guardan determinados poderes de la madre tierra, dependiendo de cual y su función en el ritual pueden ser liberado su poder para el refuerzo del trabajo mágico.
Las hierbas
Para ungir, para quemar o para esparcir durante el ritual, las hierbas al igual que las piedras encierran un poder determinado dependiendo de cual sea el propósito de nuestro ritual mágico.
La escoba
Se la utiliza para purificar el lugar donde se realizará el ritual, puede ser una simple rama de árbol, o una escobita pequeña, como vos desees, la limpieza es simbólica.
Cuchillito de mango Blanco o Bolline
Esta herramienta se utiliza para realizar cortes, es decir cortar hierbas, ramas, etc.
Libro de las sombras
Al ser demasiado personal este libro no se puede definir con mucha exactitud, pero generalizando es el diario mágico donde el brujo o la bruja expone sus rituales, pensamientos y cosas afines a la creatividad positiva. Este libro es demasiado particular por lo que generalmente solo es visto por el dueño pero puede ser visto por hermanos del arte de la máxima confianza para el bruja/o.
Cómo hacerlo:
Una recomendación: si bien podes utilizar un cuaderno, lo ideal es una carpeta a la que puedas agregarle hojas. Decórela como mas gustes… podes agregarle dibujos, notas, canciones, listado de correspondecias, hechizos….deja volar tu inventiva.
Toda la verdad acerca de la videncia
Dentro de los fenómenos parapsicológicos, todo lo relativo a la percepción de hechos futuros está relacionado con la videncia o clarividencia. En esta nota, ponemos blanco sobre negro en esta disciplina
Pocas palabras tienen un significado tan ambiguo, enturbiado además por desinformación marketiniana.
La videncia o clarividencia es la supuesta cualidad que poseerían algunas personas para predecir hechos venideros, por sí mismas o mediante el uso de sortilegios. Históricamente esta habilidad ha sido siempre compensada por algún tipo de retribución económica, aunque algunas personas dicen practicarla sin ánimo de lucro.
Para algunos significa tener “hilo directo con Dios” ver ángeles, a la Virgen o tener alucinaciones de tipo psiquiátrico. Para otros significa sencillamente “acertar echando Cartas”. Otros directamente dicen que la Videncia no existe y que todo lo que se le parezca es un engaño, sugestión o hábiles trucos de prestidigitación.
La capacidad atribuida de adivinar el futuro es una creencia que se pierde en la noche de los tiempos, indudablemente asociada a la ansiedad que siente el ser humano por su futuro y por lo impredecible. Abierta o clandestinamente, está presente en todas las sociedades y culturas sin excepción alguna, desde el Neolítico a nuestros días.
Las personas a las que se atribuye tal habilidad suelen estar revestidas a los ojos de la sociedad con alguna cualidad especial, bien sea innata («tener don», «venir de familia», etcétera) o adquirida mediante iniciación u ordenación sacerdotal o de cualquier otro tipo.
La Videncia es sencillamente un grado alto de la intuición que todos tenemos. Todos tenemos intuición aunque algunos rechacen esta idea por aspirar a la racionalidad absoluta desprovista de subjetivismo.
Dentro de los fenómenos parapsicológicos, todo lo relativo a la percepción de hechos futuros está relacionado con la videncia. Este hecho, que al parecer puede acaecerle a todo tipo de personas siempre y cuando sean especialmente sensibles, acostumbra a potenciarse mediante el ayuno, la meditación y la práctica del desarrollo psíquico en general, empleando para ello sistemas que pueden ir desde la visualización hasta la meditación a través de la onírica.
El vidente suele recurrir a elementos como las cartas del tarot, la bola de cristal o el estado místico para lograr tener su videncia, es decir, efectuar predicciones sobre el futuro.
La intuición puede entrenarse y desarrollarse como cualquier facultad y sin que pueda ser considerado un truco, los datos objetivos ayudan pero no determinan. Esto es lo que hace el Tarot, ejercitar la intuición y servir de soporte a presentimientos o visualizaciones.
Todos tenemos un cierto grado de Videncia (incluso quienes no creen que exista esta facultad) y sea cual sea su grado de intuición, ejercitándose, notará que su aptitudes se van desarrollando y al cabo de poco tiempo usted será el primero en sorprenderse con sus aciertos.
Antiguamente la palabra se utilizaba también para definir a aquellas personas con el don de la profecía en un contexto religioso, pero este uso se ha perdido.
Calcule las “deudas kármicas” de vidas pasadas
¿Sabía que su fecha de nacimiento puede revelar las deudas kármicas de otras vidas? La fórmula a continuación le dará una breve sinopsis de cómo conocerlas
A, B, C están relacionadas con su cumpleaños, y el casillero D, que es el del destino, es la suma de su fecha de nacimiento completa reducida a un único dígito.
Si su fecha de nacimiento es 21.11.1977, 21 entra en la celda B, 11 en la celda A, 1977 en la celda C.
Asimismo, la suma de la fecha de nacimiento completa (21+11+1977=2009=11=2), se ubica en el casillero D.
La celda K representa su número de deuda. Para obtener su valor, reste 1 a la cifra contenida en la casilla B, es decir B-1. Esto es 21-1=20=2.
Por lo tanto, 2 es la deuda Kármica de una persona nacida el 21.11.1977.
A=11
B=21
C=1977
D=2
K=2 (B-1)
La numerología sólo reconoce los números 1-9 (y los números 11 y 22, que son considerados números maestros).
Así que si la suma de los números de su fecha de nacimiento va más allá del 1-9, 11 ó 22, usted necesita sumar las dos cifras (por ejemplo, si nació un día 14, sume 1 + 4) para conocer su deuda Kármica.
Las cartas del tarot egipcio, última entrega
Cuando finalice la lectura de esta tercera nota contará con las herramientas que le permitirán conocer los misterios de una técnica milenaria
El ahorcado o el holocausto
El anciano transmitió a los que habían entrado en el atrio, una visión en la que ellos mismos serían espectadores y protagonistas. Esta visión, no es una visión, es la imagen real de lo que le sucederá a todos los que habéis cruzado el umbral del templo y habéis superado el juicio y aceptado la Ley Cósmica que se aplica a todos cuantos un día recibirán el conocimiento. Después les dejó ver un hombre suspendido en un travesaño colocado sobre dos troncos de árbol a los que se les habían talado sus seis ramas. El hombre joven estaba suspendido con una cuerda por su pie izquierdo y cruzaba sobre su pierna izquierda la derecha formando un ángulo de noventa grados. Tenía enlazadas sus dos manos por encima de la cabeza y dejaba caer al suelo monedas de oro transmutado. El hombre estaba solo sometido al holocausto que había aceptado y nadie podía acercarse a él ni arrebatar las monedas durante tres días y tres noches consecutivas. La posición del hombre impulsaba hacia abajo lo que había estado arriba y hacia arriba lo que había estado abajo. En su desdoblamiento, el hombre podía ponerse en contacto con su raza y su patria de origen sin abandonar la materia. El holocausto debía celebrarse bajo el signo de Libra y estando la Luna en cuarto menguante.
La muerte o la transmutación
El hombre sabio salió para ver el atardecer y se detuvo frente a la mies y comprendió que las espigas estaban maduras. Entonces hizo que los neófitos le acompañasen hasta los sembrados. El espectro de la muerte había comenzado la siega blandiendo la guadaña de izquierda a derecha, y de los sembrados se levantaba en oleadas el miedo a de la mies que faltaba por segar, pero las espigas que yacían en tierra no temían porque se habían liberado y esperaban su preparación para una nueva sementera. El hombre sabio se volvió a los que habían iniciado el aprendizaje del conocimiento y les dijo: “¿Conocéis el destino del grano de trigo? Si la espiga no se siega, si el grano de trigo no es separado de la paja, entonces no puede ser depositado en el surco y renacer en una espiga según la ley. Quién pide el conocimiento lleva escrita en su carne la ley, primero morir, luego renacer. El orden para quien solicita el acceso al gran secreto es desear y conseguir primero ser justo, luego ser bueno y luego sabio. Cuando entréis en el signo de Aries y el planeta Marte haga sentir sobre vosotros la fuerza de su fuego, sabed que está próximo el momento de la transmutación, el de vuestra muerte alquímica. Dominad el miedo porque sobre vuestras cabezas no está solamente la guadaña, sino el arco iris de siete colores como prueba del pacto del arriba y el abajo y un nuevo Sol que hará renacer virgen de la materia opaca, el cuerpo sutil de vuestros deseos purificabas según la ley”.
La templanza o la alquimia espiritual
Cuando el anciano sintió que todos los aspirantes habían asimilado el contenido y el amor a la muerte, los transportó a otro lugar. En medio de un campo florecido, apareció un ángel alado y plegó las alas en forma de ángulo recto y se puso a caminar de norte a sur. Sobre su cabeza brillaba la llama las transmutaciones alquímicas y en ella vivía el espíritu del agua primitiva. El ángel llevaba el líquido en un ánfora de oro que tenía en su mano izquierda y se puso a verterla en un ánfora de plata que llevaba en su mano derecha. Al caminar, el ángel desplegó unas alas que llevaba en los talones y a su espalda apareció el signo de Mercurio, protagonista y guardián de todos los trabajos alquímicos y sobre él, el Sol en posición fecundadora y el signo de Escorpión a la derecha propiciando la manipulación de los materiales. Luego el ángel desapareció y llenó la escena el número catorce que expresa todas las fases lunares para que el velo de Isis fuera levantado. El catorce se fue convirtiendo en un cinco. La visión se esfumó y los aspirantes fueran sumidos en un sueño: el liquido que vertía el ángel con su copa de oro en la copa de plata había rebosado y se había convertido al caer en tierra en un gran río y los aspirantes habían caminado hasta sus orillas y habían comenzado a sumergirse en él para ser purificados y no tener en el futuro necesidad de otra agua.
El diablo o el guardián del secreto
Sin salir del sueño, a medida que los aspirantes bebían el agua y llegaban a la otra orilla del río, asistían a la transformación del que se les había presentado como príncipe iniciado, ermitaño y guía, en diablo y lucifer. El diablo y lucifer era el guardián del secreto y tenía forma de monstruo con patas de macho cabrío, vientre de hipopótamo, pechos de mujer y manos de hombre con alas de murciélago y cabeza de cocodrilo. En su mano izquierda blandía una tea encendida y a su espalda y bajo sus pies, se veía los restos de un templo que acababa de incendiar. En la mano derecha sostenía un cetro cuya vara era una doble tau terminada en uve y entre los lados de la uve un círculo: atributos exclusivos de los príncipes que tenían el poder del conocimiento. Encadenadas a una de las piedras del templo destruido, aparecían dos figuras humanas: un cuerpo de hombre y cabeza de macho cabrío, otra con cuerpo de mujer y cabeza de macho cabrío. Las dos estaban semidesnudas y postradas de rodillas a los pies del monstruo. Y el monstruo tenía sobre su cabeza la llama del espíritu alquímico y sobre él se dibujó el signo de Sagitario. En ese instante, los aspirantes comprendieron que el propio guía podía convertirse en tentador, porque era, a la vez, el guardián del gran secreto y a nadie permitiría acceder a él antes de tiempo.
La torre o la segunda muerte
El anciano volvió a la forma física habitual, condujo a los discípulos fuera del sueño y les sugirió una nueva visión. En ella veían los hechos sucedidos y los que iban a suceder pronto. Sobre un cielo de bronce se destacó la silueta de una pirámide que coronaba un templo. En el cielo brilló un rayo que cayó en la piedra angular de la pirámide. La piedra angular saltó y rodó hacia el vacío causando enormes daños en las zonas bajas del templo. Con la caída salieron despedidos y cayeron el constructor que se había adueñado del secreto y el sacerdote que había usurpado los poderes al príncipe supremo del pueblo. En la caída el sacerdote y el rey perdieron la corona, el cetro de mano y la espada. El constructor perdió el compás, la escuadra y el rollo de papiro en que estaban escritos los números clave del gran secreto. La destrucción de la gran pirámide no continuó. A los ojos de los aspirantes se iluminó la puerta inferior de entrada que daba acceso a la cripta de las iniciaciones. Sobre el dintel apareció el signo de Marte y a los costados los planetas Saturno y Júpiter, propiciadores del cambio. En la cripta continuaban estudiando la ley y buscando la sabiduría. Ellos sabían que cuando todo hubiera acabado, deberían salir al exterior y poner la piedra angular en la cúspide de la pirámide de nuevo.
La estrella o la fecundación alquímica
Desde que el maestro proyectó la visión del ángel, vertiendo el agua primitiva de un ánfora en otra, habían pasado tres días completos, el tiempo exacto para permitirles ver la imagen complementaría. Arrodillada, con un pie en tierra y otro en el mar, apareció una doncella desnuda, de perfil, que portaba las mismas ánforas de oro y plata que había utilizado el ángel. La doncella vertía del ánfora de oro sobre la tierra y el del ánfora de plata sobre el mar. De este modo el espíritu de la vida fecundado alquímicamente en su interior, se expandía y fecundaba las dos matrices de las cosa del planeta renovado. Sobre la cabeza, apareció una estrella de ocho puntas y en su interior dos triángulos unidos por la base, dorado y luminoso el superior, negro y opaco el inferior. El de abajo era elevado por el de arriba, y la materia elevada hacia el espíritu de la luz. Al lado derecho de la doncella se iluminaron las siete Pléyades y por el lado izquierdo, emergiendo del mar, brotó un tallo de oro con tres flores y sobre la flor principal se posó una mariposa con las alas desplegadas. A ambos lados de la estrella mayor aparecieron los signos de Géminis y el planeta Mercurio. Señales indicadoras de que una nueva generación estaba siendo germinada y brotaría sobre el planeta.
La luna o la sepultura
Cuando la doncella terminó de verter su líquido en el mar y en la tierra, sobre el planeta se hizo el crepúsculo. Y el espíritu alquímico que había derramado, fecundó y comenzó la germinación. En el cielo apareció una luna nueva coincidiendo con el solsticio de verano e iluminó una de las dos pirámides que veían en la noche. A la luz del crepúsculo y sobre el cielo, pudo verse con fuego el signo de Cáncer y sobre el dintel de la puerta que daba acceso a la cripta en la pirámide iluminada, aparecieron los signos de Acuario y Venus. Procedente del interior de la tierra en dirección a las pirámides, iluminado por la luna un escorpión hacía su camino. Dos perros sentados, con cabeza de chacal, montaban guardia al lado de las pirámides. El de la pirámide iluminada era negro y blanco el de la pirámide negra. Cada uno conducía el proceso alquímico de la pirámide respectiva y guiaba los cuerpos hacia su propio destino: la muerte el de la pirámide negra, el renacimiento el de la pirámide iluminada. El proceso debía terminar antes de que el sol iluminara la piedra angular del templo en la ciudad dorada En ese momento la luna terminaría su recorrido y la cripta debería ser abierta y revelar su secreto.
El sol o el alumbramiento
Al día siguiente alumbró un sol sobre las cabezas de los iniciados y tenía veintinueve rayos -catorce mayores y catorce menores más un rayo que unía cielo y tierra-. En el símbolo del sol se manifestaba la clave de la procreación. En la tierra florecieron en forma circular 21 flores blancas y dos príncipes, hombre y mujer, entrando dentro del círculo tomados por la mano. El príncipe vestido con túnica blanca y bordada en el pecho con hilo de oro un águila con alas desplegadas. La princesa con túnica azul y a la altura del pecho, bordada en oro, la cruz ansada. Bajo la influencia del Sol y de Júpiter y obrando astrológicamente Piscis y Leo, el Sol hizo germinar y alumbrar los campos. Los dos príncipes entraron en comunión y en sus mentes se hizo la luz, alimentada por las dos serpientes reunidas. Era un día nuevo primer día de la nueva raza sobre la tierra del nuevo reino. Día preanunciado y profetizado desde milenios para el que habían sido guiados, iniciados y guardados los portadores de la semilla y sus receptáculos, por fin unidos en el círculo alquímico, alumbrado en las mismas coordenadas de tiempo y espacio, según estaba escrito.
El juicio o la reencarnación
Una de las últimas lecciones y visiones del anciano hizo aprender y guardar en su corazón de cada discípulo el juicio y el retorno a la materia. En el universo un ángel hizo sonar su trompeta de oro y se oyó en los cuatro ángulos del mundo que había sido juzgado. El ángel se cubría el cuerpo con alas de oro y llevaba una llama encendida sobre su cabeza. En el lugar de las tumbas sagradas un sarcófago se iluminó y tres momias: un varón, una mujer y un niño, se levantaron, despertando de su sueño al toque de la trompeta y regresaron a la materia y a la experiencia del mundo de los vivos. El sarcófago tenía en el lateral visible siete columnas de inscripciones, cada una de ellas correspondientes a las siete generaciones a las siete razas del planeta. En la columna número cuatro, aparecía el escarabajo dorado, símbolo de la iniciación y la reencarnación un sol alado, el sol naciente, cubría con sus alas las siete columnas. En el lateral izquierdo de la tumba, montaba guardia un Anubis con cabeza de chacal, testigo de todo juicio y todo viaje de retorno desde el mundo de las sombras al mundo del maya. Presidiendo la acción obraba el signo de Saturno regidor del karma y la ley evolutiva a través de todas las mutaciones y ascensiones propiciadas por la Luna.
El mundo o la tierra prometida
En la última visión, el anciano se puso al frente de los de la iniciación. Primero tomo el aspecto de ermitaño, luego en hierofante, en mago y, finalmente tomó forma de un discípulo, como ellos mismos. Les dijo en un idioma sin palabras: Esta será la última visión antes de mí partida, espero que comprendáis lo que debéis hacer porque en adelante seréis dispersados y quedaréis solos en el camino a merced de vuestra sabiduría, vuestra fuerza y los cuatro elementos. Apareció en los cielos una corona de doce rosas con tres capullos cada una. Las flores hacían renacer la rueda de la fortuna y se iniciaba un nuevo giro presidido por los cuatro elementos: tierra, fuego, agua y aire. Y los elementos estaban protegidos según la ley, por un ángel en el signo de Acuario, por un águila en el signo de Escorpión, por un toro en el signo de Tauro, por un león en el signo de Leo. En medio de la corona de flores, una paloma con alas desplegadas remontó el vuelo verticalmente. Era la paloma de Noé que anunciaba una nueva era. Completó la escena una mujer de rodillas tocando una lira de tres cuerdas. El armazón de la lira se apoyaba en una cabeza tallada en forma de esfinge. La cobra de la sabiduría soportaba los símbolos de los dos cuerpos. En los cielos se iluminó el signo del Sol fecundado y los discípulos fueron enviados a los cuatro ángulos del nuevo mundo para obrar y repartir lo que habían recibido entre los nuevos herederos de la Tierra Prometida.
Los secretos del tarot egipcio
Esta “modalidad” de tarot representa deidades y conceptos de la milenaria cultura africana. Sin embargo, muchas de las cartas son equivalencias del más conocido juego occidental
Las cartas
El loco o el discípulo
El discípulo inició su camino en el momento en que comenzaba sobre el planeta un eclipse de sol. No llevaba ni oro ni armas, ni a su maestro, pero recordaba la voz: “el discípulo como el maestro, están fuera de todo orden, por encima de toda ley”. Por el camino algunos lo llamaban loco. Hechiceros y perros intentaron hacerle cambiar del camino para que cayera en un precipicio sin retorno. Su tiempo media por lunas y su acción se guiaba por la dirección y la luz del sol. En una mano llevaba el símbolo de la orden que había iniciado: una rosa de color blanco, sobre los hombros apoyaba una vara con un doble equipaje en su mano izquierda: en el equipaje de atrás guardaba signos clave para no detenerse ni equivocarse de camino, en el de adelante llevaba sabiduría, sobre su cabeza se veía un círculo y una cruz en el centro, el signo del planeta donde debía conquistar la vieja serpiente. Así es que el Loco no era el Loco, sino un discípulo en camino, llamado de esa manera por las personas que no tenían valor de emprender la búsqueda alquímica del conocimiento.
El mago o el aprendiz
A una determinada altura del camino, el discípulo ya no era llamado loco. Por las cosas que hacía, le pusieron el apodo de mago, pero seguía siendo discípulo a través de cuatro elementos. Cuando se presentaba a la gente, lo hacía como un hombre libre con el signo infinito sobre su cabeza (en su mano derecha la vara de poder y en la mano izquierda la de lo alto hacia los materiales). Los cuatro elementos estaban simbolizados adelante de él sobre la piedra cúbica por el ibis sagrado (el pentáculo dorado extraído de la tierra, la copa rebosante de agua primitiva, el fuego inextinguible con la espada curva delimitando el aire y las heridas). Sus semejantes no entendían ni los símbolos ni el lenguaje, otros le tenían miedo por la forma en que manejaba y dominaba los elementos, por eso le llamaron mago, dios, profeta. Pero era un discípulo que llevaba ceñida a la cintura la serpiente que se muerde la cola y estaba aprendiendo a usar la materia defendido por la fuerza de Mercurio. El mago era el aprendiz alquimista buscando a través de sí mismo y la materia la sabiduría y el don de la obra.
La sacerdotisa o Isis con velo
El discípulo sabía que antes de ser maestro debía vencer las siete tentaciones. Su primera tentación fue la sacerdotisa, que se le apareció cubierta de un velo negro y su deseo fue conquistarla y levantar el velo para mirarla, porque en ella averiguaba la matriz virgen de todas las cosas y el himen puro de la sabiduría que buscaba. Ni bien dio el primer paso vio que la sacerdotisa llevaba sobre su cabeza tu tiara de triple círculo, símbolo de la trinidad superior conquistada, que defendían su vuelo los signos zodiacales de Virgo y la Luna que llevaba escrita en sus manos la ley cósmica de causa y efecto y que en su pecho estaba grabado el símbolo de la unión fecunda del arriba y el abajo. Parado, contempló a la sacerdotisa vestida de blanco, oculto su brazo derecho por un manto azul, defendida por las columnas de los dos principios que determinaban toda polaridad y todo movimiento dejando ver en su mano izquierda la ley y en su pecho el símbolo de Mercurio entregado a todos los que pretendían la iniciación. Entonces el discípulo retrocedió hasta el atrio sin dar la espalda y comprendió que había vencido la primera tentación.
La emperatriz o Isis sin velo
Al pasar la ciudad el discípulo llegó a las puertas de un palacio y fue invitado a entrar. En medio de la avenida de los jardines, se encontró con una mujer sentada sobre una piedra que llevaba dibujados cinco ojos, en los ángulos y el centro de la cara visible. La mujer no llevaba los ojos vendados y dejaba sus pechos al descubierto pero no se dio vuelta para mirarle ni varió su actitud. Apoyaba sus pies sobre una luna en cuarto creciente, su mano derecha sostenía el cetro terminado en un círculo de expresión de su poder ilimitado y su rango, en el dedo índice de su mano izquierda se posaba el águila protectora de los procesos alquímicos. La mujer revelaba el estado de fecundidad incipiente y adornaba su cuello un aro con siete piedras preciosas y coronaban su cabeza doce estrellas. En su frente se erguía la serpiente de la sabiduría que atravesaba los jardines un gran río de agua que operaba la transmutación de los campos y los animales. La carne débil del discípulo se conmovió ante la presencia de la emperatriz y cruzó, la que tal vez fuese su alma gemela. En ese momento apareció el símbolo de Marte sobre la emperatriz y el discípulo supo que no debía moverse en ninguna dirección sino sentir y esperar hasta ser conducido dentro o fuera por sus guías invisibles.
El emperador o el príncipe alquimista
Al cumplirse el signo de Aries, el discípulo fue conducido a la presencia del emperador, lo encontró con la mirada fija en el infinito en la misma actitud que la emperatriz. El discípulo se detuvo y lo miró. El emperador estaba sentado sobre una piedra cúbica y con la cara visible podía verse un animal con cabeza de gato y cuerpo de pantera, guardián del secreto del templo. En su mano izquierda sostenía una cobra erguida y sobre ella un círculo de símbolos del poder conquistado y ejercido, eran sus atributos dominar y transmutar los cuatro elementos y poseía en sus manos la vida y la muerte de sus semejantes. El emperador llevaba un anillo con un rubí tallado en forma de pirámide y el mismo símbolo bordado en oro en el cinturón que ceñía su vestido. El discípulo comprendió que ya habían sido reunidos por el emperador el cuatro y el tres y por tanto había descendido con el derecho de poseer el planeta y ejercer la justicia. Sobre la cabeza se dibujó el signo de Escorpión y en su pecho con las alas desplegadas se dejó ver, sobre un disco dorado, el águila que indicaba la constelación de origen y su pierna derecha formó sobre la izquierda el ángulo de 90 grados. Así, averiguó que el emperador era el príncipe alquimista por cuyas venas corría sangre roja, el germen venido de las estrellas. No dio palabra entre ellos pero él sintió que debía seguir su camino. Lo hizo y en ese momento supo que su búsqueda había entrado en el tiempo número cinco.
Más cartas, en una próxima nota.



