Relación Filosófica General entre la Fibonacci y la Proporción Áurea
Entrada en Meditación, el 27-07-2010
Tags: Meditación, Metafisica, Sabiduría Oriental
En general, debido a que la Proporción Aurea no tiene principio ni fin, se vuelve entonces una metáfora bastante buena para el espíritu en una realidad material. La Proporción Aurea (o el espíritu) puede ser observada, pero no puede ser limitada a su inicio o su fin.
La Espiral de Proporción Aurea tiene un aspecto adicional en ella que justifica una observación más cercana. Este aspecto estimula mayor pensamiento mientras lo ponderamos.
Una de las características de la Espiral de Proporción Aurea es que continúa hacia espirales que disminuyen por siempre. La espiral se vuelve pronto tan infinitesimal que, teóricamente, podría romper el plano de una dimensión y entrar a otra dimensión. Una vez que hace esto, podría comenzar nuevamente dentro de otra dimensión como una espiral comparativamente grande, bajando para volverse más pequeña nuevamente hasta romper ese plano dimensional y moverse hacia otro, y así progresivamente hacia el infinito. Aunque este sea un modelo lineal, será suficiente para demostrar la idea básica.
La Secuencia Fibonacci posee una propiedad única. Diferente a la Proporción Aurea, la Fibonacci comienza en 0 ó 1 pero se aproxima rápidamente a la Proporción Aurea con una exactitud en constante aumento. La Secuencia Fibonacci parece estar fuertemente atraída hacia la Secuencia de la Proporción Aurea (Proporción Phi) e intenta aproximarse a la Proporción Phi (1.6180339…). Esta exactitud se incrementa hasta alcanzar asintóticamente sus límites. En ese punto, uno no pude notar la diferencia entre las dos espirales excepto cerca o en los puntos de inicio. Entender este aspecto de la Fibonacci es crucial.
Esta característica de la Fibonacci (siempre intentando aproximarse a la Proporción Aurea con mayor exactitud), puede utilizarse como una metáfora para nuestra condición humana, que nos ayudará a obtener discernimientos más profundos hacia la naturaleza de la espiritualidad.
Al crecer hacia una relación más cercana con el ideal (el espíritu o la Proporción Aurea), podemos comenzar a sentir un incremento en energía y una revitalización. Esta revitalización puede estimular la intención y la motivación del ser físico, para hacer todo lo posible por sentir más energía y acercarse al ideal o la Proporción Aurea. El ser físico (Fibonacci), es entonces forzado a proceder a lo largo del camino que lo conduce a acercarse al espíritu. Esto generalmente se manifiesta limpiando la mente, las emociones y los deseos, para poder crear un templo interno limpio que le permita a la mente y al cuerpo volverse el mejor receptor para el ideal o el espíritu. Esto también es como la Fibonacci aproximándose a la Proporción Aurea.
Eventualmente, los pensamientos, las emociones y los deseos del ser físico comienzan a aproximarse al ideal muy de cerca. En ese punto, la Fibonacci y la Proporción Aurea están en tal relación cercana, que se crea una especie de puente entre el espíritu y el ser físico. Las creencias limitadas del ser físico pueden ser liberadas y la realización de los potenciales ilimitados disponibles dentro del espíritu, pueden ser plenamente abrazados por el ser humano en lo físico.