Colorología, última entrega
Entrada en Colorología, el 17-02-2010
Tags: Colorología, Sabiduría Oriental
Dicen los expertos en esta mancia que sería muy interesante tener acceso permanente al cromatismo del aura para analizar el color preponderante de la misma en cada momento y cambio anímico de la persona
Los últimos colores
Matiz Magenta: este es el matiz más optimista y posesivo del rojo.
Denota a una persona competitiva, ansiosa por lograr el éxito, y deseosa de alcanzar la cima antes que nadie, no importándole los medios utilizados para lograrlo.
Son personas que se muestran activas y agresivas, no sólo físicamente sino también intelectualmente.
Exigen demasiado a quienes le rodean.
Matiz Escarlata: este es el matiz más apasionado del rojo.
Puede tratarse tanto de personas extremadamente virtuosas como de personas abominables, rechazadas por la sociedad.
Quienes prefieran esta tonalidad del color rojo son personas tremendamente envidiadas por sus cualidades de líder innato y su simpatía, o son personas amargadas, abandonadas y dejadas a un lado por sus incalculables defectos, sus complejos y su incapacidad para congeniar con la gente.
Este matiz no tiene puntos medios.
Matiz oscuro (castaño): este matiz manifiesta vigor y fuerza de espíritu.
Quienes prefieran esta tonalidad del rojo son personas con grandes proyectos. Tienen un fuerte espíritu de lucha especialmente notorio cuando se encuentran ante las adversidades y los obstáculos.
Rosa: este color simboliza el amor por sobre el afecto.
Quienes prefieran este color tienden a servir al prójimo.
Evidencian una entrega total.
Desean dedicarse a ayudar al prójimo, pero no por verdaderos ideales de cooperación sino por cierta tendencia al masoquismo.
Suelen entregarse al servicio y al sacrificio por quienes lo rodean, aún sin que ellos lo necesiten.
Verde: es el color de la Naturaleza por excelencia.
Quienes prefieran este color son personas sentimentales y muy simpáticas.
Estas personas pueden adaptarse fácilmente a las circunstancias.
Sin embargo deberán tratar de no dejarse llevar por la debilidad, pues suelen caer en la autocompasión, especialmente cuando sienten que no han llegado a cumplir su meta, en cuyo caso, además, tratarán de encontrar culpas en los demás.
Las personas con predominio de verde tardan mucho en enojarse y rara vez se los verá encolerizados.
Son moderados en todos sus actos.
Son firmes e inmutables. No se doblegan fácilmente ante una desgracia.
Imponen siempre su gran espíritu de serenidad y determinación.
Matiz verde esmeralda: la cualidad de adaptabilidad del verde en este matiz tan vivo se tornará en deseos de aventura.
Quienes prefieran este matiz de verde son personas vigorosas, de carácter fuerte, recto e indomable.
Ellos saben hacer que las circunstancias se ciñan a sus necesidades, sacando provecho de cada situación, sin provocar daño a sus semejantes.
Son simpáticos e independientes.
Pero esta independencia e individualismo manifiesto les trae como consecuencia pocos afectos desinteresados y sinceros.
Estas personas pocas veces encuentran el amor verdadero, por lo que generalmente son solteros, y se convierten en las tías o los tíos preferidos.
Matiz verde manzana: es el más esperanzador de los verdes.
Quienes prefieran este matiz de verde son personas llenas de simpatía, y con ganas de ayudar y agradar a los demás.
Siempre feliz, anhela una vida placentera.
Preferirán rodearse de personas alegres. Estas personas suelen ser lo que se considera “el alma de las fiestas”.
Tratarán siempre de complacer y alegrar a quienes le rodean.
El exceso de romanticismo suele hacerles perder de vista la realidad.
Matiz verde mar: es el más fuerte y oscuros de los verdes.
Evidencia en el individuo la preponderancia de la envidia por sobre las cualidades innatas del verde.
Serán también astutos, pero dicha astucia mal utilizada y carente de cautela puede resultarles contraproducente.
Matiz verde oliva: por ser un color opaco y débil, su vibración se torna negativa. Quienes prefieren este matiz de verde, muestran claramente el deseo de rehuír todo tipo de cuestiones, buscando excusas para justificar sus fracasos, y evitar las responsabilidades.
Tienen dificultades para comunicarse con los demás.
No se podrá esperar ninguna ayuda de parte de una persona que prefiera este color en particular.
Violeta: es sinónimo de grandeza.
Representa todo cuanto en esta vida se tiene por importante.
Quienes lo eligen no son personas “fáciles”.
Suelen mostrarse en extremo dominantes y autosuficientes.
Prefieren realizar todo un ritual a encarar directamente el asunto.
Gustan de la ostentación.
Muestran absoluto desapego por lo mundano.
Tratan de evitar con toda su energía la rutina, lo cotidiano y ordinario.
Quienes prefieren este color procuran imponer sus ideas y su opinión, sin importar si tiene razón o no.
Detestan ser criticados, y no pierden tiempo buscando una justificación para sus actos.
Se creen superiores a los demás, y por lo tanto, consideran que nadie tiene derecho a juzgarlos.
El sistema digestivo con los diferentes órganos (boca, estómago, intestinos, hígado y vesícula biliar), se encarga del metabolismo y la transformación de los alimentos en energía.
Índigo: o color añil, evidencia afecto y devoción.
Pone de manifiesto la necesidad del individuo de colaborar y ayudar a al prójimo. Pero, a diferencia del celeste, encontramos en quienes prefieren el color índigo ciertos rasgos caprichosos.
Quien tenga como color preferido este color, ama la naturaleza.
Frente al mar encuentra la paz del espíritu.
No se sienten cómodos en lugares cerrados ni en las grandes ciudades.
Púrpura: este matiz es el color propio de la realeza y se les aplica todo lo anteriormente mencionado del color violeta en grado superlativo.
Su capacidad para sentirse superior al resto de los mortales es ilimitada.
Tienden a creerse de origen divino, pasando por este mundo por alguna clase de castigo.
Las personas que prefieran este color, cambiarán radicalmente su manera de pensar y de ver las cosas una vez que hayan alcanzado su objetivo y sientan que han triunfado en la vida.
Llegarán a tener fama, y gozarán del respeto de sus “súbditos”.
Podrán ser excelentes jefes o gobernantes si logran alcanzar el triunfo.
De no sentirse triunfadores, podrán convertirse en una pobre caricatura de los grandes dictadores.