• Una vela de color blanco • infusión de ruda (siete tazas) • siete puñados de sal marina • siete gotas de agua bendita • un candelero o plato para apoyar la vela • cerillas y tijeras
Procedimiento
Encendemos la vela, la colocamos en el plato o candelero y nos concentramos delante de ella. Con los ojos cerrado visualizamos todo lo malo que podamos llevar encima e imaginamos que nos lo vamos quitando.
En este punto rezamos la siguiente oración: “ángel del amor que llegas hasta nosotros con aires de renovación, asístenos en esta hora en que te pedimos que nos unas a una pareja despejando toda duda y afirmando los deseos más íntimos de nuestro ser espiritual. Libéranos de nuestras ataduras y egoísmos para ser de verdad, entrega, pasión y un sólo amor”.
Cortamos un pequeño mechón de cabello de la zona de la nuca y lo colocamos al lado de la vela. A continuación nos damos un baño purificador.
Añadimos al agua de la bañera los siete puñados de sal, las siete tazas de infusión de ruda y las siete gotas de agua bendita y nos metemos en ella. Cuando sintamos que nuestro cuerpo se relaja y comienza a flotar, sumergimos la cabeza y cerrando los ojos pensamos en la persona que queremos que nos ame, imaginando que viene hacia nosotros para hacernos feliz. (Otra opción es ducharnos y derramar por encima la mezcla de infusión, agua bendita y sal).
El último paso es quemar el mechón en la vela, dejar que ésta se consuma y tirarlo todo a la basura. Podemos repetir el baño pero no más de tres veces.